"EL MENSAJERO UNIVERSITARIO"

"Alicia en el país de las maravillas"
Ivelisse Prats-Ramírez de Pérez
06-10-2006
LISTIN DIARIO
Los niños de ahora quizás no hayan leído el cuento: ellos no leen mucho en estos días, arropados por la emanaciones tóxicas de los monstruos feos protagonistas de las series infantiles de T.V. Yo sí leía muchos cuentos en mi limitante niñez enfermiza. Era una época en que no había aún televisión y en las casas las abuelas nos iniciaban oralmente en el gusto por las narraciones.
“Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll me fascinó y lo releí varias veces. Soñaba con el gran Gato y con los Reyes de Baraja que eran junto a la niña ilusionada sus personajes principales.
Después del triunfo electoral del PLD, que pone en manos de este partido el Congreso Nacional, evoco a Alicia la niñita que soñó y creyó en la fantasía; lo que no recuerdo es que el cuento nos relate si despertó desilusionada.
Si pudiera dejar a un lado mis “dolines” partidarios y sentirme simplemente ciudadana de a pie, me vestiría con el púdico traje victoriano de la niñita, y me dejaría llevar dentro del sueño fantástico que relata el cuento.
Viviría supongo, como Alicia, en “el país de las Maravillas” que ofreció el PLD cuando ascendió en el 2004 al gobierno, y que ¡ por fin¡ podrá hacer realidad: erradicación de la corruptela administrativa, estricto cumplimiento de las leyes, descenso en el costo de la vida, energía permanente, servicios básicos asegurados. Un paraíso construido por la parte de la ciudadanía químicamente pura que según ellos constituye el partido morado.
Con la ayuda decisiva del peso del poder y del poder de los RD pesos, el PLD eliminó el mítico energúmeno del PRD del control del Congreso. Eramos nosotros, ¡ a pesar de haberles aprobado hasta el Metro ! quienes obstaculizábamos las mejores leyes. Ahora, el espacio congresional está listo para que la “dictadura de la mayoría” peledeísta cumpla la larga lista de todas las promesas incumplidas de todas las campañas.
La niñita Alicia debe aguardar, por ejemplo, la primera medida que deberá llegar al Congreso el 17 ó el 18 de agosto; la transferencia de los fondos de la cuenta 1401 de la Presidencia al insuficiente presupuesto de la Secretaría de Educación. Se cumpliría así la ley 66.97, completando el mezquino 1.6% del PBI asignado al sector para que llegue al 4% mínimo consignado en la ley. Con responsabilidad plausible, la “dictadura de la mayoría” peledeísta enmendaría así la plana a su propio Presidente, pues fue él quien envió al Congreso ese irrisorio presupuesto de Educación.
Como le han dicho por los medios de comunicación instalados en su cuento que eran los perredeístas (los malos y los feos de la película política), los responsables de la crisis energética, la niñita Alicia confía en que ahora que los buenos peledeístas lo tienen todo, la oscuridad será desterrada por el fulgor de la estrella amarilla que unificará en su brillo la acción gubernamental del Palacio Presidencial, del Congreso, muchos Ayuntamientos, y, según lo que expresó el Dr. Franklin Almeyda, la Liga, la Cámara de Cuentas, y hasta una nueva Constitución de la República, que se escribirá seguramente con letras moradas. No importa, se dice la niñita Alicia en su rumboso sueño de maravillas, que el petróleo sube de precio en el mundo; aquí no se sentirán esos efectos malos, el gobierno peledeísta será el responsable de todo, y los factores externos no tocarán el sólido edificio nacional que será exclusivamente hecho y defendido por el Dr. Leonel Fernández y su equipo que ahora estarán presentes en todas partes.
¿Los servicios básicos? Como adivino el progreso, la niñita Alicia espera que habrá un transporte público eficiente y barato, que el agua fluirá y la basura desaparecerá en los callejones, que los hospitales públicos les harán competencia en cuanto a materiales y equipos a las mejores clínicas privadas, con médicos y enfermeras satisfechos, bien pagados, porque un Congreso mayoritariamente peledeísta les habrá aumentado sus sueldos, como también a los maestros, y por supuesto el presupuesto a la UASD. En cuanto a la corrupción, esa hidra que en República Dominicana no tiene siete cabezas, sino miles de cuerpos repugnantes, el último vestigio de ella se vió, y era porque la buena causa de desplazar al PRD lo ameritaba, en los miles de galones de gasolina que los gobernistas con sus “pescuezos largos”, como decía don Juan, gastaron en la pasada campaña. Desalojados los perredeístas, ¡santa cruzada nacional! los sencillos funcionarios peledeístas, van a cambiar sus jeepetas y sus Mercedes Benz y Lexus por carritos modestos, e irán a residir en los barrios humildes en los que hicieron con tanto éxito esa campaña: La niñita Alicia todavía cree que es así, sino, ¿por qué habría votado la gente por el Partido Morado?

La Alicia del cuento es una niña ingenua y boba, no hay que olvidarlo. Pero como los/las votantes que dieron el triunfo al PLD se le parecen bastante, he querido ponerme por unos minutos en el lugar de ellos/as, expresar En Plural, como advertencia o como reto, los compromisos y las deudas que asume con su triunfo el Partido de la Liberación Dominicana.Como dice mi respetado amigo el Dr. Bidó Medina, el pueblo da y quita; o sea, las niñitas Alicia populares despiertan de sus sueños inducidos y reclaman a los que la durmieron con cuentos mentirosos y falsos. Ni la fértil imaginación de Lewis Carroll podría siquiera alcanzar a describir si resucitara en el caliente siglo XXI dominicano, la reacción de una Alicia Pueblo para quien el País de las Maravillas prometido se transforma en un sórdido rincón sucio, oscuro, lleno de telarañas, de mentiras y de secretos recovecos donde se almacenan sacos gordos de riquezas particulares inexplicables. Entonces, ¡Ay de los que han engañado a la niñita Alicia, la pobrecita, tan cándida y tan repetidamente burlada!
Autora: Ivelisse Prats-Ramírez de Pérez
yvepra@hotmail.com

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